06/12/2019

España no suma!! El PSOE gana con tres diputados menos y un desastre estratégico a cuestas!!

No dimite nadie, de momento: ni el descalabrado Rivera, ni Errejón, que sólo cosecha dos diputados

Pedro exportat

Artículo de Enric Juliana para La Vanguardia:

Fiasco. La temeraria decisión de Pedro Sánchez de conducir el país a nuevas elecciones generales, coincidiendo con el momento crítico de Catalunya, ha concluido con la entronización de Vox. El partido de extrema derecha sintonizado con las nuevas corrientes autoritarias europeas y norteamericanas ha conseguido superar el listón de los cincuenta diputados, agarrando por los hombros al Partido Popular. Estaba escrito. Jugada maestra del actual grupo dirigente socialista: gana la adoración nocturna a Donald Trump .

El PSOE gana (con tres diputados menos) y las dos Españas no suman. Ni la izquierda ni la derecha tienen a su alcance la mayoría absoluta en el Congreso. Tampoco se daban ambas mayorías en abril, pero el panorama es ahora mucho más complicado. El ascenso de la extrema derecha por encima de los cincuenta diputados lo trastoca todo. Los efectos cualitativos de ese salto son difíciles de calibrar. España sigue la senda de Italia, polarizada por el tribuno Matteo Salvini . Abril y mayo quedan lejos. Muy lejos.

No dimite nadie, de momento: ni el descalabrado Rivera, ni Errejón, que sólo cosecha dos diputados

Con el escrutinio prácticamente cerrado, sólo caben dos posibilidades para intentar una gobernación medianamente estable, a cual más difícil. Un acuerdo de la izquierda abierto al Partido Nacionalista Vasco y Esquerra Republicana de Catalunya, con el concurso de algunos diputados regionalistas, o una política de concertación nacional entre el PSOE y el Partido Popular.

Con veintidós diputados más, Pablo Casado se convierte en el indiscutible líder alternativo. Sin alcanzar los cien diputados, el Partido Popular tiene ahora nuevos márgenes de maniobra y podría llegar a exigir la retirada de Sánchez como condición para facilitar la investidura de un presidente socialista, previo pacto sobre algunos puntos esenciales, referidos a Catalunya, la economía y los órganos del Estado, especialmente el Poder Judicial. Con un discurso muy sereno, Casado pidió anoche al PSOE que “defina” su futuro.

Se marchita, estrepitosamente, la rosa de abril más preciada por el establishment español: un pacto de mayoría entre el PSOE y Ciudadanos. La alianza macronista de Pedro Sánchez y Albert Rivera sumaban 180 diputados. Mayoría absoluta holgada. Medio años después, PSOE y Ciudadanos no superan los 130 diputados, como consecuencia del fenomenal descalabro del partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas , superior al que pronosticaban todos los sondeos. Del partido más mimado por la prensa madrileña sólo quedan las costillas. De 57 a 10 diputados. Rivera dijo anoche que está dispuesto a responsabilizarse de tan funesto resultado, pero no anunció la dimisión. En una escena fúnebre con palabras postizas, Rivera anunció una decisión verdaderamente trascendente: convocó a su ejecutiva.

Ciudadanos podía haber gobernado España y ha acabado actuando de liebre de la extrema derecha, que les ha devorado. Liebre a la cazuela. Una eventual alianza o pacto entre el PSOE y la naranja averiada no sirve ahora para nada. No suma votos suficientes para la investidura y no garantiza estabilidad parlamentaria. Ciudadanos tampoco ayuda al bloque de las tres derechas a superar al bloque de la izquierda, si este llegase a configurarse.

Efectivamente, con 158 diputados, el hipotético bloque de izquierdas sumaría ocho escaños más que las tres derechas. Si no quiere ponerse en manos de Casado, a Sánchez no le queda más remedio que hablar en serio con Unidas Podemos. No es probable que eso ocurra. Sánchez no quiere escorarse más a la izquierda, y todo acuerdo con ERC se encarece dada la actual situación en Catalunya.

El PSOE gana con 120 escaños, tres menos que en abril. Un poema. El grupo dirigente socialista ambicionaba 140 diputados cuando, a finales de mayo, con los resultados de las europeas sobre la mesa, comenzó a barruntar la repetición electoral y orientó en esa dirección las negociaciones para la investidura, que nunca fueron reales.

Sánchez ambicionaba 140 diputados, la deconstrucción de Unidas Podemos y una cierta flexión a la baja de Ciudadanos, que le permitiese gobernar en minoría con cuatro satélites orbitando a su alrededor: lo que quedase de la alianza entre Podemos e Izquierda Unida, el grupo escisionista de Íñigo Errejón , un Ciudadanos demediado y el Partido Nacionalista Vasco. No ha conseguido ninguno de sus objetivos más preciados: el PSOE decrece, UP sigue en pie (con siete diputados menos), Errejón sólo obtiene dos escaños por Madrid (más uno de sus circunstanciales aliados del Compromís valenciano) y Ciudadanos se descalabra.

Impermeable al desastre estratégico, Sánchez se felicitó ayer por la victoria del PSOE y prometió “generosidad” para la formación de un gobierno progresista.

Empieza ahora un denso baile táctico, en el que veremos de todo. En París, Berlín y Bruselas, alucinan.

Editado y publicado por La Vanguardia, el 11 de abril