08/02/2023

Exposición fotográfica dedicada a la Cofradía 15+1

Centro Cultural la Bòbila

Cofradia 15+1
10/04/2021

En el siglo XV la Iglesia Católica aprovecha las procesiones de las cofradías gremiales, con sus santos patronos, para teatralizar la Pascua, convirtiéndolas en una expresión que se manifiesta de diferentes maneras en la Península.

Quince fueron las personas de origen andaluz que, en 1977, reunidas en un bar del barrio de Pubilla Casas de l’Hospitalet y recordando con nostalgia sus procesiones, salieron a la calle con un San José encima de una mesa para expresar su fe, sintiendo cómo los vecinos y las vecinas los acompañaban con devoción.

Iniciaron así la única procesión laica de España, denominada 15 + 1, los quince que la iniciaron y el siguiente que se incorpora, el pueblo, en sí.

Una ciudad en la que las parroquias obreras de aquellos años 70 combatían este tipo de manifestaciones religiosas por considerarlas no propias de una fe que intentaba dar respuesta a las necesidades sociales y que fuera más de acuerdo con “los signos de los tiempos” y que, por otro lado, resultaban extrañas en una tierra con un tipo de expresión más sobria. Signos que mantienen el espíritu de una cultura, un arte y una expresión religiosa que pasa de padres a hijos.

Signos que se ven con más fuerza cuando se ha quitado el manto de una iglesia que aprovechó lo más profundo y más antiguo del ser humano, para revestirlo con una confesión. Signos que fueron re-creados por el arte gótico, con su acento de oscuridad, dolor y muerte.

Signos de todos los tiempos con los que los humanos se han querido vincular a la vida de los que ya no están entre nosotros. Con esta muestra podemos ver el contraste entre unos símbolos que a algunos nos pueden resultar algo extraños y el sentimiento del que mira, ad-mira, contempla, pide, alaba y canta, es decir, del ser humano y su necesidad, la de pedir, sí, pero también la de bendecir y la de agradecer, sintiéndose arraigado en unas tradiciones que ya no importa de dónde vienen, sólo que son las suyas y que le siguen alentando desde el lugar donde habitan, su propio corazón.

Texto: Mari Angeles Garcia Carpintero