27/11/2020

La nueva vida de Ernesto Valverde y su nulo contacto con Quique Setién

Más delgado, con barba, sonriente y desintoxicándose de fútbol. Ernesto Valverde lleva una vida familiar y no está para hacer profundos análisis del juego. A pesar de que Setién quería hablar con él

En una terapia anti-estrés aconsejan los beneficios que tiene relativizar, sonreír y mimarse a uno mismo. No sabemos el nivel de frustración que tuvo Ernesto Valverde cuando le despidieron del Barcelona y tuvo que salir por la puerta de atrás. Se enteró por la prensa de cómo iba el casting de entrenadores hasta que llegó su sucesor: Quique Setién. Salió decepcionado, pero con la cabeza alta. De esto hace un mes. Cómo pasa el tiempo en todos los órdenes de la vida y en la de El Txingurri parece que su buen carácter ha valido para no acumular rencor. En Bilbao, este jueves, apareció en un acto público y sorprendió el cambio de imagen y la finura de su cuerpo. Con barba, incluso con canas (son ya 56 años) y más delgado. Esos kilos que ha perdido no son porque haya comido peor sino, más bien, porque se dedica a hacer deporte. Es otra de las recetas que te dan los psicólogos para quemar las malas energías, dormir mejor y sentirte renovado física y mentalmente.

Un mes da para cambiar de vida y demostrar que, por muy dura que haya sido la caída o por muy maltratado que te sientas, se puede seguir adelante. Hay más vida fuera del Barcelona y Valverde decidió que no iba a meterse en una cueva o llevarse una bronca por despedirle cuando el equipo estaba líder en el campeonato español. Ahora lo tiene Setién por detrás del Real Madrid. Y ni aún así, el ex técnico azulgrana quiso hacer sangre en el acto. Aunque tampoco perdió la objetividad que dan los últimos resultados cuando le preguntaron por el equipo de Zidane: “Está fuerte y enfocado en la Liga”. Valverde pasa página y no quiere polémicas.

Lo más sorprendente en este mes de Ernesto Valverde, desde que le despidieron, es que tan solo ha visto un partido de fútbol enteroEl encuentro entre el Athletic de Bilbao y el Barcelona, que significó la eliminación de los culés de la Copa del Rey. El único encuentro que ha sido capaz de ver desde el minuto uno hasta el final. Esto es un dato que habla de lo que ha desconectado. O no tiene ganas de ver fútbol o acabó tan harto que eligió ocupar su tiempo de ocio en otras ocupaciones que le sirven para desintoxicar la cabeza. El Txingurri dedica el tiempo a estar con la familia, los amigos y hacer deporte. Sin rutina, ni obligaciones. Con otras inquietudes. Sin la necesidad de empaparse de fútbol o la curiosidad de comprobar si el Barcelona juega a algo diferente de lo que él dejó.

El viaje a otro país

Nada o poco ha cambiado Quique Setién del estilo de juego de Ernesto Valverde porque, entre otras cosas, los jugadores no consiguen interpretar la idea del técnico cántabro. La relación entre ambos es nula. Quique Setién tenía la intención de ponerse en contacto con Ernesto Valverde para intercambiar impresiones. Lo comentó en el día de su presentacion: “Valverde siempre me ha parecido una persona muy correcta. Valoro su trabajo, su forma de ser y sus principios. Trataré, incluso, de comunicarme por teléfono con él. Tener un contacto porque hay muchas cosas de su trabajo que nos van a venir bien”. A Quique Setién, que pasó de estar con las vacas a cumplir su gran sueño, le atropella la vorágine de un equipo que no mejora y busca reforzarse con fichajes. Valverde se ha desprendido del teléfono y no está para análisis profundos del juego y los problemas del Barcelona.

Su futuro es incierto. No tiene prisas. Puede que se tome un año sabático para volver a entrenar en un país donde experimente nuevas sensaciones. Es un aventurero. No tiene, entre sus preferencias, regresar a un banquillo de la Liga española. Se ve más fuera. Pero lejos. En otro mundo. Hasta el punto de que habla de poder ir a un país como Australia y ha tenido un contacto con Andrés Iniesta por si surge la ocasión de viajar a Japón.

Informacíon editada y publicada por EL CONFIDENCIAL