02/07/2022

L’Hospitalet: Estudiantes del Instituto Eduard Fontsere visitan el velero centenario Santa Eulàlia en el puerto de Barcelona

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Estudiantes de 2o grado del Instituto Eduard Fontsere, de la Florida, han visitado este martes el bote de Santa Eulàlia, en el puerto de Barcelona. La actividad forma parte del programa Fem Tandem L’H que desarrolla el centro con el Museo Marítimo de Barcelona.

LA VIDA DE UNA EMBARCACIÓN HISTÓRICA

El pailebote Santa Eulàlia es un velero centenario que forma parte de la flota del Museo Marítimo de Barcelona. Fue uno de los últimos veleros dedicados al  transporte de mercancías en el Mediterráneo. Actualmente es un elemento del  patrimonio fundamental para comprender la historia marítima de nuestro país. En 2011 la Generalitat de Catalunya lo declaró Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN). 

Actualmente el Santa Eulàlia ejerce de embajador del Museo, de la ciudad y del país, y participa en eventos culturales marítimos. Es el escenario más esperado de los cursos de astronomía, de fotografía marítima y de otras actividades del programa educativo que organiza el Museo. Es también uno de los protagonistas de la Navidad en Barcelona, ya que es el barco en el que llegan los Reyes de Oriente a la ciudad. El Santa Eulàlia está amarrado en el Moll de la Fusta (Bosch i Alsina), en el Port Vell de Barcelona, muy cerca del Museo Marítimo. Puede visitarse a diario y los sábados sale a navegar por el frente marítimo de la ciudad

La embarcación fue construida en 1918 en Torrevieja (Alicante) por encargo del armador Pascual Flores, que lo bautizó con el nombre de su hija: Carmen Flores. Se dedicó a transportar mercancías (cereales, madera, sal, minerales…) por el Mediterráneo y también por el Atlántico (Cuba). Por su rapidez y buen  rendimiento, mereció el sobrenombre de El Chulo. A lo largo de su vida, este barco se ha transformado en diversas ocasiones para adaptarse a diferentes usos. En 1928 incorporó su primer motor. En 1975 fue transformado en barco auxiliar para trabajos submarinos. Ha cambiado de propiedad y de nombre en varias ocasiones: Puerto de Palma (1931), Cala San Vicenç (1936) y Sayremar Uno (1975). En 1997 el Museo Marítimo de Barcelona lo adquirió en una subasta pública, con el objetivo de preservar uno de los últimos pailebotes existentes en el Mediterráneo. Entre 1998 y 1999, el Museo realizó los trabajos de restauración para devolverle el aspecto original e incorporarlo a su colección. En el año 2000 el pailebote regresó al mar rebautizado con el nombre de Santa Eulàlia, en honor a la copatrona de la ciudad.