25/11/2020

El agua que bebían nuestros antepasados en L’Hospitalet

.

Repartido exportat ok

El S. XVIII fue un período de avances importantes en infraestructuras urbanas, crecimiento y consolidación de las ciudades. Una preocupación que surge en aquel momento es el suministro de agua y su calidad.

Aunque no fue hasta finales del S. XIX y principios del S. XX, cuando se tuvo una plena consciencia que una parte muy importante de enfermedades y epidemias podían proceder de la contaminación de las aguas que consumía la población. 

Para prevenir las epidemias y enfermedades, el agua debía ser de calidad.

El agua corriente llegó a L’Hospitalet a inicios del S. XVIII, mediante una cañería que venia de la “font de Mas Cunill”, en Esplugues, propiedad del Baró de Maldà. Habitualmente el Baró de Maldà, residía en Barcelona, aunque una parte del verano lo disfrutaba en L’Hospitalet, durante la Festa Major que se celebraba a mediados de agosto, conmemorando el patrón de la ciudad Sant Roc.

Este agua llegaba a la casa del Baró de Maldà (donde ahora se encuentra la calle con ese mismo nombre), a la casa del rector, y a una fuente pública, que probablemente estaba situada en la calle Major, 

A finales del S. XVIII el Baró de Maldá cedió al ayuntamiento una parte de los derechos de la fuente, construyéndose una torre que hacía de repartidora de agua con diferentes cañerías. 

Esta torre está situada en la “Plaça del Repartidor”.

En 1927 cuando la Reina Victòria inauguró el edificio de correos, la fuente se restauró tal y como se observa actualmente.

Fuentes utilizadas para elaborar el artículo: Francesc Marcè, Centre d’Estudis de L’Hospitalet, Museu d’Història de L’Hospitalet. Fotografías actuales Montse García Balagué

Fotografía Montse García Balagué
Fotografía Montse García Balagué
Imatge Centre d’Estudis de L’Hospitalet

Si quieres que publiquemos tus fotos retrspectivas de L'Hospitalet o el Baix Llobregat, nos las puedes enviar por correo electrónico a tot-hospitalet@tot-hospitalet.cat