29/05/2020

“Quien te miente te mira a los ojos sin sentirse incómodo”

“Antes de decir no, cambiamos de postura en la silla”

Semiologo exportado

Philippe Turchet, investigador del lenguaje no verbal; pionero de la sinergología

Tengo 58 años. Me doctoré en Políticas, pero me he especializado en lenguaje no verbal y sinergología, porque la vida hoy se graba en millones de cámaras. Soy un francés, casado con una canadiense. Publico ‘El lenguaje de la seducción’ y colaboro con el Instituto Español de Sinergología

Turchet se especializó en lenguaje no verbal al analizar decenas de debates políticos para su tesis en Políticas. Así que es inevitable preguntarle por los de Manuel Valls, fajado en política municipal y nacional francesa y ahora barcelonesa: “Valls habla con un porte –apunta– demasiado erguido y con gestos rectilíneos. Mejoraría si introdujera más redondeces en su estilo; si no fuera tan rígido y ladeara más la cabeza al escuchar. Y, por Dios, si sonriera más y con más naturalidad”. Le chivo el consejo que le dio a Valls mi compañera, Ima Sanchís: “Manuel, cómprate un perro y caerás más simpático”. Y coincide con ella, pero añade sonriente: “Sí, pero mejor si adopta a un chucho cariñoso y callejero”.

Cuáles son los errores comunes en lenguaje no verbal?

Es habitual interpretarlo erróneamente. Por ejemplo, cruzar los brazos no significa cerrarse. Hay formas de cruzarse de brazos que denotan apertura.

¿Cómo son unos y otros?

Si adelanta su cuerpo al cruzarse de brazos, expresa interés por su interlocutor. En una mesa, cruzar brazos ante quien habla y adelantar la cabeza denota que quiere escucharle.

¿Pero el lenguaje no verbal no es, como el verbal, diferente en cada cultura?

Es cierto que en cada cultura hay gestos propios e intraducibles, pero son los menos.

¿Cómo lo sabe?

He dedicado mi vida a estudiarlos. Mi padre era un ingeniero que apenas hablaba: interpretaba sus gestos. Me licencié en Derecho y me doctoré en Políticas con una tesis sobre toma de decisiones y analicé cientos de debates políticos.

¿Dicen más los gestos que el político?

Me fascinaron. Y estamos en la era del lenguaje no verbal: mis vídeos se ven cien veces más que mis libros y cada vez hay más cámaras en todas partes. En China se examina a los alumnos y sus gestos por vídeo para afinar la nota.

Pero la semiótica duda de que se puedan codificar como si fueran frases.

Pues existe un lenguaje corporal universal y tiene su sintaxis.

¿Hay un código no verbal o varios?

Hay uno preverbal: antes de decir no, cambiamos de postura en la silla; otro,coverbal: también meneamos la cabeza al afirmar o negar; y un tercero, posverbal: encogernos de hombros tras decir algo para reafirmarlo.

No sé si eso da para un diccionario universal de lenguaje no verbal…

Mire: aquí tiene mi aproximación de 1.200 signos a varios códigos, que combinamos.

¿También dependen de cada situación?

Por eso los combinamos. Por ejemplo, cuando una persona habla frente a otra están en modo espejo y la que lo controla es quien habla.

¿Es porque actúan las neuronas espejo?

Esas neuronas no siempre están actuando. Cuando estamos en conflicto o en desacuerdo con alguien las inhibimos. Los políticos en un debate se esfuerzan en no usarlas, para evitar empatía indeseable.

¿Y en una escalada de enfrentamiento?

En una pelea callejera existe, en cambio, una evidente simetría en el lenguaje no verbal para responder a cada amenaza con otra mayor.

¿Y cuando se miente?

Las estrategias más utilizadas para detectar al mentiroso son fallidas, porque quien ha decidido mentir sí que te mira a los ojos y se siente cómodo mintiendo.

¿Por qué arriesgarse tanto?

Porque no se arriesga: es una estrategia deliberada que controla. La incomodidad y la ansiedad, al contrario, suelen indicar sinceridad.

¿El mentiroso es impasible y seguro?

El mentiroso no se sonroja, porque bloquea ese sistema. En cambio, quien es sincero y tímido duda, se sonroja y no mira a los ojos.

¿Algún otro truco para anticiparnos?

Si va a plantear un asunto conflictivo, haga sentar a su interlocutor en una silla con brazos y obsérvele: cuando vaya a adoptar una posición intransigente se inclinará a la derecha y si va a ser más flexible y receptivo ante sus ­propuestas, irá, en cambio, inclinándose a la izquierda.

¿Funciona con hombres y mujeres?

En comunicación no verbal esa oposición no es pertinente. Depende de cada sujeto: hay hombres con una comunicación muy flexible y adaptativa y mujeres severas y rígidas.

¿Cómo los distingue?

Los hombres y mujeres flexibles y empáticos inclinan la cabeza hacia los lados al escuchar.

¿Cuestión de jerarquía?

También. Quien se cree superior en una conversación tiende a levantar las manos al moverlas por encima de las de su interlocutor.

¿Como un gorila al golpearse el pecho?

Somos primates, sí, y también al expresarnos sin palabras. Ya hay estudios de los setenta que demuestran que los jefes suelen levantar más las manos al hablar. Poner los brazos en jarra, en las caderas, es otra posición de dominio.

¿Y para expresar sumisión, qué hago?

Fácil: siga su instinto. Encójase y junte las manos siempre por debajo de las de su superior.

Es divertido adoptar esa postura y emitir un mensaje dominante contradictorio.

Porque el cuerpo dice tanto como las palabras y la contradicción puede ser hilarante.

¿Y cuando dudamos?

La persona que duda tiende a arreglarse el atuendo: subirse el pantalón, arreglarse la corbata, estirar la camisa… Y las mujeres se colocan el pelo por detrás de las orejas.

¿Más consejos para aprender a hablar bien sin palabras?

Añada énfasis a lo que dice sin añadir sonidos. Será mejor entendido.

¿Cómo?

Para expresar un no rotundo hay que girar la cabeza hacia la izquierda primero para mostrar el ojo derecho. Si es un no indeciso, que podría ser un sí, la cabeza gira primero hacia la derecha para mostrar el ojo izquierdo. Lo hacemos de modo inconsciente. Y según ese movimiento, los demás interpretarán su grado de negación.

Fuente: Contraportada de La Vanguardia