23/09/2020

Sábado tarde Bellvitge: “Menos mal que sus padres no lo vieron”

No quieren hacerse daño, pero la seguridad y la prudencia están en segundo plano

Sábado tarde Bellvitge: “Menos mal que sus padres no lo vieron”

Según explican los especialistas, hasta hace poco la explicación que daba la ciencia de las actitudes de los jóvenes era que su cerebro estaba aún imperfecto e inundado de hormonas: no quieren hacerse daño, pero la seguridad y la prudencia están en un segundo plano, para horror de los abnegados padres que sí detectan el riesgo.

Su mente es un campo de batalla entre razón y emoción, lo que conviene y lo que apetece, la euforia y el abatimiento.

El sistema límbico, la parte del cerebro que regula las emociones, especialmente la amígdala que canaliza el miedo y la ira, responde de manera inmediata y sin filtro a los estímulos externos e internos. En la adolescencia es la zona cero de la actividad cerebral.

Se encuentra “bombardeada” desde los 10/12 años por una tormenta de hormonas que alteran el comportamiento. Las masculinas (testosterona) y femeninas (estrógenos y progesterona) que son las responsables de la maduración sexual, en este periodo aumentan 30-40 veces frente a la infancia.

Todo este coctel es lo que les llevó a estas jóvenes de Bellvitge a no percibir el peligro de la caida.

Foto Pili López

Fotos: Pili López