23/09/2020

¿Te lo tomas todo muy a pecho? Quizá seas una “Persona altamente sensible”

Personas PAS, son empáticas, negociadoras, intuitivas, comprenden el estado de ánimo de los demás,y sufren por ello

¿Te lo tomas todo muy a pecho? Quizá seas una “Persona altamente sensible”

La alta sensibilidad es un concepto relativamente nuevo, en pleno proceso de estudio y evolución, que afecta a entre un 15% y un 20% de la población.

“El rasgo a destacar: es que son personas con un mayor nivel de percepción y estimulación neurosensorial y cognitiva, por lo que pueden tener una mayor activación ante ciertos estímulos, tanto externos como internos”.

Son personas muy empáticas, negociadoras, intuitivas, comprenden el estado de ánimo de los demás, son también muy flexibles.

Es muy importante destacar que no estamos ni ante una enfermedad mental ni ante un trastorno, sino ante un rasgo. Se trata de “un rasgo neutral que constituye una ventaja evolutiva en algunas cosas y una desventaja en otras

 Son personas que tienen una sensibilidad más elevada en la adaptación a su ambiente, en sentido físico, emocional y social. Puede ocurrir, si no se gestiona bien, dependiendo de cada persona que aparezcan “ansiedad, depresión y, en casos muy extremos, trastornos límites de la personalidad”, aseguran algunos psicólogos.

Estas personas son muy sensibles a los ruidos, a los olores, a las sensaciones corporales, a los cambios de temperatura, al contacto físico y a todo lo que les rodea y que sale de la rutina o de la normalidad.

Socialmente son muy sensibles a los cambios de humor de los demás, pero eso las hace ser muy empáticas con el sufrimiento y malestar de las personas que están con ellas, incluso aunque no sean directamente amigos o familiares.

Es un rasgo principalmente genético y hereditario, pero hay quien asegura que está modulado por las circunstancias de la infancia y la crianza.

Su gran capacidad de empatía les lleva a sufrir por hechos de los que no son responsables ni pueden hacer nada por ayudar a la otra persona.

Vivimos en una sociedad que lo de las emociones se lleva fatal. La dictadura de ser feliz hace que cuando aparece la tristeza, haya gente que no lo tolere.