03/07/2022

Confesiones de cincuentañera

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Reproducimos este artículo de Susana Quadrado en La Vanguardia, una magnífica reflexión sobre el paso de la edad.

Todo este artículo es por un tuit, el que publicó la colega de El País Luz Sánchez-Mellado. Nunca engaña en la vida la sinceridad, como la de esta periodista. Confesiones a pecho descubierto de una mujer en la cincuentena que se lamenta al verse en el vídeo del programa de la tele en el que participó. Luz escribió lo que sigue:

“De todas formas, esto me hace reflexionar… Estoy jodida porque salía horrible, y odio estar jodida por eso, pero lo estoy. No es la luz, ni el maquillaje, siéndolo, pero el caso es que estoy jodida por envejecer. Lo podemos maquillar como queramos y echarle la culpa a la luz o al empedrado, pero así es la cosa. Y eso habla de nuestros complejos y miedos más íntimos. Los míos, los nuestros”.

Se dolía la colega del síndrome boomer del paso del tiempo en un largo hilo de tuits donde me pareció que recibía a partes iguales, por un lado, el desdén de la ortodoxia feminista que le reprochaba su apelación a lo estético, a la belleza perdida, cuando la especie tiene macroproblemas igualitarios y, por el otro lado, una ola de solidaridad global de multitud de congéneres en su situación.

Servidora se sube a la ola. Hay que empezar a hablar claro. Envejecer resulta odioso (mucho peor es no hacerlo, claro). Amigas y conocidas, mujeres guapísimas, listísimas y solventísimas cuentan lo mismo. Podemos culpar al machismo, al bombardeo de la cosmética, al culto a la juventud, a esta sociedad nuestra que desprecia a la gente por su edad. Pero la tiranía impuesta o autoimpuesta está ahí, tan real como esas bolsas que aparecen un buen día y que no disimulas ni con Aquaplast. ¿Ellos? Ellos tampoco se libran de la presión, otra cosa es que lo reconozcan.

Ay del vértigo de envejecer y de esa madurez que se lleva bien en días pares –por lo de la libertad recobrada de la cincuentañera– aunque en los impares la mandarías al cuerno. Solo la aceptación y el sentido del humor ayudan a levantar la moral y el colágeno de las ojeras, nada de ácido hialurónico. Se trata, en resumen, de pasar la existencia sin pensar nunca en el pasado ni el futuro. “Ara som al migdia, i la tarda d’avui no existeix”. Palabra de Espinàs. Apúntalo, Luz.