Joan, Arnau Marina y Julián, son cuatro agentes de los Mossos d’Esquadra destinados en la comisaría de L’Hospitalet de Llobregat que el pasado 10 de octubre, gracias a su pericia y rapidez de actuación, salvaron la vida a un vecino de la ciudad.
A media tarde, alrededor de las 17 horas, realizaban tareas de patrullaje en la calle Alhambra en la zona de Santa Eulàlia. En un momento determinado fueron avisados por un grupo de personas que estaban muy alterados y angustiados, un hombre había caído desmayado dentro del parque de la Alhambra.
José Daniel, un vecino de la zona y de 70 años, jugaba a fútbol con un grupito de amigos cuando cayó de repente desplomado. Acababa de sufrir una parada cardiorrespiratoria. Ante la situación, los agentes reclamaron rápidamente la asistencia de una ambulancia. Pero no había tiempo para esperar la ambulancia, había que actuar con rapidez.
Uno de los agentes, Joan, tenía experiencia sanitaria al haber trabajado como enfermero antes de ser policía. Sin pensárselo dos veces, empezó a hacerle maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), mientras los otros agentes se llevaron a los familiares de la víctima, su hijo y su nuera, a una zona apartada para tranquilizarles, y darles apoyo psicológico y emocional, ya que estaban muy nerviosos y preocupados.
Una vez llegaron las ambulancias, los sanitarios realizaron varias descargas con un Desfibrilador Externo Automático, hasta que José Daniel recuperó las constantes vitales. Inmediataente fue trasladado al hospital de Bellvitge, donde sigue ingresado después de la intervención realizada en el centro hospitalario, fuera de peligro y recuperándose.
Al día siguiente a su intervención, los agentes contactaron con los familiares de José Daniel que les agradecieron la ayuda y les comunicaron que gracias a su rápida actuación, José Daniel había salvado la vida.
Este miércoles, los Mossos que lo atendieron rápidamente, han podido recibir las felicitaciones de José Daniel, cuando han acudido a verlo al hospital. José Daniel les ha manifestado su agradecimiento personal, y emocionado.

La rápida actuación de los policías y los conocimientos sanitarios de uno de ellos, que había trabajado en la Cruz Roja permitieron que la atención fuese casi inmediata al momento de sufrir el paro cardiaco. Precisamente, Joan, el policía que hizo la RCP, explicaba que hace un año fue sometido a una intervención por una dolencia cardiaca que le salvo la vida y que ahora tuvo la oportunidad de hacer lo mismo.
