La seguridad, en el concepto más amplio de la palabra, es un tema que preocupa a los ciudadanos en general. A lo largo de la historia la seguridad ha sido el eje, desde el que se han construido, familias, negocios, pueblos, ciudades, países, ejércitos y ha justificado guerras y conquistas.
L’Hospitalet no podía ser menos. La seguridad también preocupa y mucho. Es una ciudad densamente poblada y multicultural. En algunos barrios el uso del espacio público está más que saturado.
Los tres meses de confinamiento, de encierro, en algunos casos se ha podido llevar bien y en otros casos no tanto. Pisos pequeños, y sobreocupados, han provocado tensiones familiares y de relaciones.
En el momento en que se levantó el confinamiento, fue como la gran estampida, y vino el descontrol en la ocupación del espacio público, de plazas y calles.

Hay muchos más motivos, que nos conducen al mal uso de calles y plazas. Seguro que los especialistas los podrían enumerar, nosotros no somos especialistas pero intentaremos citar algunos:
Jóvenes en el paro, y no tan jóvenes, precariedad laboral, fracaso escolar, vulnerabilidad, límites sociales distorsionados, poca exigencia disciplinaria, desaparición de las jerarquías familiares y sociales, futuro incierto….
Sea por lo que sea, un grupo de vecinos, hartos de líos en las calles han decidido tomar cartas en el asunto para cortar el problema. Una iniciativa surgida hace pocos días, convocó una asamblea en los jardines de la biblioteca pública Tecla Sala.
En la reunión se establecieron los primeros cimientos de la patrulla ciudadana. “si sigue la inactividad por parte de la administración, se crearán patrullas de vigilancia ciudadana en los diferentes distritos, siempre dentro de la legalidad y en el marco que contempla el artículo 490 de la Ley de enjuiciamiento criminal”.
No pretenden ser una policía paralela. Rechazan las armas y el uso de la violencia. “Queremos poner ojos en la calle para atajar la delincuencia”, afirma uno de sus participantes.
Este último fin de semana, ha sido duro, un fallecido cerca del Parc dels Ocellets, enfrentamientos entre bandas, y en la frontera con L’Hospitalet, una chica joven asesinada. Quizás ha sido la gota que se ha vertido.
El tema es muy complejo, vivimos en una campaña electoral permanente, que distorsiona, amplifica, y puede llegar a provocar visiones borrosas e interesadas. El tema da para mucho, y seguiremos el recorrido de los hechos hasta donde podamos.