La Guardia Urbana retomó el pasado mes de octubre los controles en las calles, y plazas de la ciudad para vigilar la conducción de los patinetes eléctricos, a raíz del incremento de las quejas ciudadanas por el mal uso de estos vehículos de movilidad personal.
Las tareas de control se centraron principalmente en los lugares de mayor afluencia de personas, donde el uso incorrecto de los patinetes puede ocasionar accidentes y problemas con los peatones.
Se realizaron una docena de controles en la calle Progrès, la plaza de la Mare de Déu del Pilar, la avenida del Metro, la plaza de Eivissa, el parque de la Serp, el parque de la Cabana y la avenida de Josep Tarradellas i Joan.
En estas actuaciones se controlaron 207 patinetes eléctricos, y se procedió a la identificación de 51 conductores. Se impusieron 50 denuncias, se inmovilizaron dos vehículos y fueron sancionadas tres personas por desobediencia.
Las infracciones más habituales son: conducir a una velocidad superior a la permitida, circular por zonas de peatones y usar auriculares.
La Guardia Urbana llevó a cabo al principio de año una campaña -inicialmente informativa y posteriormente sancionadora- de control de los patinetes eléctricos, y en lo que llevamos de año han sido denunciados en la ciudad más de 600 conductores de estos vehículos de movilidad personal.
La mayoría de estas sanciones, de 80 a 200 euros, son por no respetar el semáforo rojo, conducir de manera negligente, usar auriculares, circular por zona de peatones o aceras, ir más de una persona al vehículo, no obedecer la señal de dirección prohibida, no llevar luces de noche y circular en zig-zag entre vehículos o peatones.
También se han impuesto sanciones de 500 euros por conducir de manera temeraria, y de 1.000 euros por circular con una tasa de alcohol superior a la permitida o con presencia de drogas en el organismo.
