La manifestación organizada este miércoles por la tarde de vecinos de La Florida y Pubilla Cases, en L’Hospitalet, contra la inseguridad y el incivismo fue un éxito de convocatoria y de organización.
La protesta arrancó en la plaza de la Bòbila, un lugar donde confluyen Esplugues y L’Hospitalet, un punto caliente que genera constantemente noticias negativas, respecto al incivismo o la inseguridad.
Hay cansancio, hartura, desanimo, y saturación entre la ciudadanía, y un cierta desorientación, no solo en L’Hospitalet, en Catalunya, en el resto de España, de Europa y del mundo, cuidado con los ‘salvapatrias’, que se aprovechan de la confusión.
Los vecinos y vecinas salieron a la calle, y clamaron contra una situación que lleva años larvándose, lo habíamos escrito en el TOT, en innumerables ocasiones, la situación podía terminar como ha acabado, no se ha hecho a lo largo de los últimos años lo que se tenía que haber hecho, no se ha hecho suficiente, coger el toro por los cuernos. Los vecinos de Pubilla Casas y Florida, se han sentido abandonados, y por mucho que el actual alcalde de L’Hospitalet y su equipo hayan actuado con más contundencia afrontando el desaguisado, la paciencia tiene un límite. Vivimos épocas en que todo va muy deprisa.
Tendrán que tomar nota políticos, del gobierno y la oposición, además de los cuerpos policiales, de lo que ocurre, no solamente en L’Hospitalet si no también en otras ciudades, nosotros no somos una excepción. Una encuesta publicada por el diario La Vanguardia, hace pocos días, dibujaba un panorama político en Catalunya, en que ponía a los partidos ultras a las puertas de la Generalitat.
«Queremos una ciudad digna», «Queremos volver a pasear por las calles de L’Hospitalet, como lo habíamos hecho antes», fue el clamor escuchado ayer. El alcalde David Quirós (PSC), recibió a tres de los organizadores, dentro de la casa consistorial, y bajo a la plaza a escuchar el manifiesto que leyeron los convocantes.
Tenemos mucho trabajo por delante para revertir esta situación, es un tema que nos incumbe a todos, y entre todos tenemos que esforzarnos para poder trabajar y superarlo, la esperanza es lo último que se pierde, y en L’Hospitalet, somos resilientes, también lo podemos conseguir, aunque no será tarea fácil.




