Agentes de los Mossos d’Esquadra, y de la Ertzaintza, ha desmantelado un grupo criminal dedicado al tráfico de drogas con conexión entre Catalunya y el País Vasco.La investigación se inició en el mes de mayo de 2025, cuando efectivos de la policía vasca detectaron que un proveedor de varios traficantes de Vitoria provenía de Catalunya.
Esto motivó el inicio de la coordinación con los Mossos d’Esquadra, estableciendo un sistema de trabajo conjunto basado en el intercambio de información, la planificación operativa y el apoyo mutuo en todas las fases del dispositivo.
El martes 3 de marzo se llevó a cabo el operativo final cuando el proveedor de la droga, residente en Catalunya, volvió a la capital alavesa para hacer llegar la cocaína a dos hombres establecidos allí, que mantenían una relación de amistad. Uno de ellos, además, libraba la droga a un tercer hombre que la distribuía a pequeña escala y que, puntualmente, recibía ayuda de su pareja sentimental.

Estas cinco personas fueron detenidas por la Ertzaintza, mientras que los Mossos detuvieron la pareja sentimental del suministrador en la localidad de l’Hospitalet de Llobregat.
La operación ha finalizado con la detención de las seis personas que participaban de manera activa como grupo criminal que suministraba droga en varios municipios vascos y catalanes.
Se han intervenido 500 gramos de cocaína, parte en estado puro y parte ya cortada. También se han desmantelado tres puntos de almacenamiento y distribución utilizados por el grupo en la zona de Vitoria, además del punto de suministro. Además, también se han intervenido aproximadamente 33.000 euros, un vehículo, dispositivos electrónicos y documentación relevante para la investigación.
Una investigación marcada por la sofisticación criminal
El grupo criminal desarticulado operaba con un alto nivel de profesionalización. Las personas investigadas aplicaban estrictas medidas de seguridad para evitar ser detectadas, dificultando enormemente la tarea policial. Entre las prácticas observadas destacan los controles constantes de contravigilància, especialmente por parte del proveedor establecido en l’Hospitalet de Llobregat, que modificaba rutas, horarios y puntos de encuentro de manera imprevisible, así como por los suministradores ubicados en el País Vasco.
Acostumbraban a hacer reuniones breves y en lugares de gran afluencia, hecho que complicaba la observación discreta y generaban movimientos fraccionados de la droga para minimizar pérdidas en caso de intervención policial.
El principal proveedor representó uno de los mayores retos de la investigación. Su experiencia en este ámbito delictivo y su fijación por la seguridad personal lo llevaron a adoptar patrones de movilidad extremadamente cambiantes y a realizar controles exhaustivos de su entorno.
La complejidad del caso exigió la participación de unidades especializadas en vigilancia, análisis de inteligencia, investigación criminal, intervención operativa y apoyo técnico tanto por parte de la Ertzaintza como de los Mossos d’Esquadra.
La detenida en l’Hospitalet de Llobregat por los Mossos d’Esquadra, de 53 años, pasó jueves a disposición judicial, mientras que los cinco detenidos por el Ertzaintza, de entre 27 y 50 años, lo han hecho este viernes. A todos ellos se los atribuye un delito contra la salud pública.

