Los Mossos d’Esquadra detuvieron la semana pasada a cuatro grafiteros de entre 21 y 24 años a los que atribuyen 44 delitos de daños a trenes de Renfe, Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) y el metro de Barcelona durante el último año y medio. Actuaban en grupo y mientras uno hacía el grafiti, otro se encargaba de grabar la acción y controlar el entorno. Habían actuado en diferentes ciudades, entre ellas L’Hospitalet.
En diversas ocasiones lo hicieron tras accionar el freno de emergencia en el trayecto entre dos estaciones para evitar la presencia de personal de seguridad y cámaras de videovigilancia, lo que también supone que se les atribuya el delito de desordenes públicos.
La firma que identifica a cada grafitero ( tag ) plasmada en los vagones pintados ha servido a la policía para seguir la pista de los vándalos.
El valor económico de los daños ocasionados asciende a los 200.000 euros aproximadamente, a lo que hay que sumar la afectación al servicio ferroviario habitual por los trenes que dejaron fuera de circulación.


