25/06/2022

El Hospital de la Creu Roja de L’Hospitalet cumple 50 años

El dispensario de Collblanc de la calle Progrés fue la semilla del futuro hospital

creu exportat retallat

Después de la Guerra Civil, L’Hospitalet seguía manteniendo tres dispensarios: en los barrios del Centro, Santa Eulàlia y Collblanc, controlados por la Cruz Roja. Hubo, en esta época, un proyecto para construir un hospital general que aglutinara los servicios que daban estos tres espacios. Este proyecto no se llegó a consolidar en esta forma pero, como veremos, años más tarde, será el dispensario de Collblanc el que asumirá este rol.


Con la situación de Guerra y de Exilio, L’Hospitalet había visto reducido su cuerpo de médicos, cosa que hizo que se crearan nuevas plazas de médicos titulares y asistentes ya a finales del mismo año 1939 y durante el año 1940. Algunas de estas plazas fueron creadas para dotar de asistencia pública domiciliaría a la población L’Hospitalet. Para llevar a cabo esta asistencia, otra vez, L’Hospitalet se dividió en diez zonas diferentes que disponían de un médico titular de asistencia domiciliaría cada una.


A partir de 1948, el dispensario de Collblanc, controlado por la Cruz Roja y situado en la calle Progreso, se amplió y se transformó en un centro que llegó a alojar hasta unas treinta camas. A partir de aquel momento, este hospital  en Collblanc pasó a ser el que ofrecía una variedad más grande de especialidades médicas a un número más elevado de población trabajadora de L’Hospitalet.


Tal como podemos leer en un documento escrito desde el Ayuntamiento L’Hospitalet y conservado en el Archivo Municipal:

“la labor asistencial del dispensario, era atendida por un completísimo y prestigioso cuerpo médico de todas las especialidades, que ha redundado en un evidente beneficio de las clases menesterosas”.

En este mismo documento, los responsables del Ayuntamiento también constataban que mantener un hospital de esta capacidad, y con un número tan elevado de especialidades diferentes era muy caro y, por lo tanto, había que reforzarla.

Así, el Ayuntamiento decidió conceder al Hospital de la Cruz Roja una subvención de 10.000 pesetas “en concepto de ayuda a la intensa labor asistencial que viene realizando”.
Como ya hemos explicado en la introducción, en esta época, la población de L’Hospitalet, siempre segmentada en las diferentes zonas, también estaba segmentada en cuestiones de edad, zonas muy envejecidas y zonas muy jóvenes.

Esto hacía que en cada barrio aparecieran unas necesidades muy específicas, concretas, que provocaban masificaciones en estas necesidades, como la pediatría en los barrios más jóvenes. Esto provocó la sensación, en muchas ocasiones muy real, de la carencia de recursos en ciertas especialidades. Esto, y el incremento constante de población, hizo que, a partir de los años setenta, se abrieran dos nuevos grandes hospitales. Primero, el dispensario de la Cruz Roja, a partir de los años setenta, se convirtió en el, ya moderno y conocido, Hospital de la Cruz Roja, situado ya en la calle Josep Molins, en la zona llamada Pubilla Casas, inaugurado oficialmente en diciembre de 1971.

Y después, se llevara a cabo el gran proyecto que suponía la construcción del Hospital de Bellvitge.

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FUENTE DE LA INFORMACIÓN: MUSEU DE L’HOSPITALET, Miquel Carandell Baruzzi Beques L’Hospitalet de Llobregat, 2016. Setembre 2017

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