El 17 de diciembre de 1426, el obispo de Barcelona, autorizó el cambio de la iglesia parroquial. Hasta entonces era la de Santa Eulàlia de Provençana, la que fue consagrada en el 1101. A partir de aquel decreto, tenía que ser una de nueva, la que actualmente se encuentra en la plaza del Ayuntamiento.
La nueva iglesia parroquial se construyó en el 1400 en el núcleo de población más poblado del término parroquial, que se había consolidado alrededor del Hospital de la Torre Blanca o de Santa Cándida. Las actuales calles Major i Xipreret eran donde residía la mayor parte de la población, en la llamada la pobla de l’Spitalet.
De hecho, la nueva iglesia parroquial se tenía que construir dentro del recinto del Hospital, y tenía que tener la advocación de Santa Eulàlia de Mérida. Y se trata del antecedente de la actual parroquia del Centro. Los argumentos del obispo eran los siguientes:
“En atención que la iglesia parroquial de Santa Eulàlia de Provençana, (…), se originó desde antiguo al lugar donde ahora es, puesto que entonces el lugar era poblado; y que sucesivamente a causa de algunas bandositats y todavía más de mortandats de hombres que estaban llenos de pecados ostensibles, el lugar fue despoblándose y los habitaciones de la cercanía de dicha iglesia se derrocaron, en cuanto que la iglesia mencionada permaneció solitaria y el resto de pobladores parroquianos muy lejos y separados, (….)”
La iniciativa del traslado había sido iniciativa del rector y un grupo de vecinos de la Pobla, el actual núcleo de L’Hospitalet Centre, pero tenía la resistencia de otros ciudadanos. Las autoridades religiosas se pusieron del lado de los habitantes de la Pobla.
En resumen, el obispo certificaba e impulsaba lo que era una realidad desde hacía décadas: el pueblo se había consolidado alrededor del Hospital y no alrededor de la Iglesia de Santa Eulàlia de Provençana.
A lo largo de las décadas siguientes se hicieron más pasos en la consolidación del nuevo pueblo como núcleo vertebrador del territorio de la parroquia. Un documento de 1446 ya menciona la nueva iglesia en el pueblo “del Spitalet”.
El año 1450, la reina Maria concederá a los habitantes del pueblo la capacidad jurídica de establecer unos impuestos. El 1475, los caps de casa se reunieron y redactaron unas normas jurídicas propias, «les ordinacions». Desgraciadamente, estas ordinacions tuvieron poca influencia en la vida real en la vida del petit poble. Por esta razón nuestra ciudad se llama como se llama, i no Santa Eulàlia de Provençana. Reproduïm aquest text publicat per l’historiador de L’Hospitalet, Manuel Domínguez, en el seu blog.


