En julio de 1916, la costa de Nueva Jersey saltó a las portadas de todos los periódicos estadounidenses al ser protagonista de una oleada de ataques de tiburón que se cobró la vida de cuatro personas en menos de dos semanas. Seis décadas más tarde el escritor Peter Benchley escribió una novela, en que se basó en los hechos acaecidos en Nueva Jersey para crear una obra en la que un temible tiburón atemoriza a los ciudadanos de una población costera.
El libro que cautivó a Hollywood antes de ser publicado
La novela de Benchley, titulada ‘Tiburón’, levantó una gran expectación antes incluso de haber sido publicada, cuando los productores Brown y Zanuck iniciaron el casting para seleccionar el director que se encargaría de dar vida a la novela de Benchley.
Fue en este momento cuando entró en escena un joven cineasta que tenía alguna experiencia en televisión y que acaba de terminar de rodar su primera película para la gran pantalla. Su nombre era Steven Spielberg, que mostró un gran interés en poder hacerse cargo del proyecto. Tras una satisfactoria primera reunión, con los productores de la UNIVERSAL el director logró hacerse con un ejemplar de la por el momento inédita novela.
Spielberg fue contratado para hacerse cargo del proyecto. El rodaje del filme dio comienzo a principios de mayo del 74, en la ya citada población costera de Martha’s Vineyard. Como la filmación de la película requeriría la presencia de un enorme tiburón, se crearon tres costosas réplicas mecánicas del escualo, de 7 metros y medio de largo cada una. Se contrataron más de cuarenta técnicos de efectos mecánicos que se aseguraron de que su funcionamiento fuera correcto. El manejo de los tiburones mecánicos se antojaba dificultoso, ya que requería de unas catorce personas, y cuando las réplicas fueron introducidas en el mar para realizar las primeras pruebas, el material esponjoso que recubría al tiburón mecánico comenzó a absorber el agua y quedó con una apariencia hinchada.
A estos imprevistos se sumaron también otras dificultades derivadas de un rodaje en alta mar, como la humedad que se colaba en el costoso material de rodaje, dañando gran parte del mismo, la continua aparición de barcos que se colaban en los planos, o el hecho de que los actores tuvieran que rodar bajo un continuo mareo propiciado por el balanceo del barco.
La tremenda insistencia de Spielberg en rodar estas escenas en el mar y no en un tanque acuático dentro del estudio hizo que toda esta colección de problemas aumentasen el presupuesto del rodaje.
Robert Shaw decidió inspirar su personaje en Craig Kingsbury, un excéntrico pescador de Martha’s Vineyard que además le acompañó en el reparto. Por su parte, Spielberg entabló una profunda conexión profesional con Richard Dreyfuss. El director debió enfrentarse a nuevos problemas durante las secuencias en las que los personajes de Shaw y Dreyfuss compartían pantalla, debido a la mala relación que ambos mantenían, a lo que además hubo que sumar las peligrosas adicciones de ambos actores, Shaw al alcohol, y Dreyfuss a la cocaína, algo que sin duda no ayudó a mejorar una situación que frecuentemente terminaba en acaloradas discusiones entre ambos.
Tras finalizar el titánico rodaje, la Universal se volcó en la promoción de la cinta, invirtiendo casi dos millones de dólares más de manera adicional para procurar una campaña televisiva excepcional hasta la fecha. A la mediática campaña promocional también se le sumó la publicación de la novela, lo que hizo aumentar las expectativas en torno a su adaptación cinematográfica. Además, el impresionante número de ventas que alcanzó el álbum de la banda sonora compuesta por John Williams para la película, estuvo debidamente secundado por una amplia gama de productos de merchandising.
Finalmente, la película fue estrenada el 20 de junio de 1975 en un inusual número de cines en todo Estados Unidos, y durante las siguientes semanas más de 67 millones de ciudadanos estadounidenses asistieron a verla al cine, lo que en aquel momento suponía una tercera parte de la población total del país, suponiendo un éxito comercial sin precedentes.







