08/12/2022

Siete crímenes en siete días, una secuencia sin precedentes en Catalunya / La Vanguardia

La secuencia empieza con un asesinato en L’Hospitalet

Artículo de Mayka Navarro publicado en La Vanguardia

La relación es terrible, prácticamente un muerto por día. La semana pasada, la número 37 de este 2022, ya se puede calificar de trágica con el listado de crímenes que han sucedido en puntos bien dispares de la geografía catalana. De distintas modalidades, sin que haya ninguna relación entre ellos, la secuencia de casi un crimen diario evidencia que cada vez son más los conflictos que se solventan con una violencia que va a más en una sociedad en la que son también cada vez más las personas que salen de su casa armadas para defenderse o atacar.

La reflexión es del doctor en Psicología de la Universitat de Barcelona Miguel Ángel Soria Verde, responsable del máster de perfilación y análisis de la conducta criminal. A nadie le ha pasado desapercibida la secuencia de crímenes. “Precisamente esta mañana hablaba del tema con un compañero de Colombia, y confío que en el caso de Catalunya estos números respondan a una coyuntura de coincidencia en el tiempo, aunque hay factores que preocupan”, comenta el doctor.

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Basta repasar la secuencia para encontrar esos elementos comunes que preocupan al margen de que las estadísticas de homicidios en Catalunya sean similares a las de los años anteriores a la pandemia, 45 en lo que va de año.

El primero de los crímenes ocurrió el 18 de septiembre. Ángel Gabriel Rodríguez Molina tenía 37 años y tres hijos cuando trató de evitar que un desconocido le arrebatara su patinete, a pocos metros de su casa en l’Hospitalet de Llobregat. El ladrón le apuñaló antes de huir con el
botín.

La madrugada del lunes la víctima fue Olga López del Castillo, de 50 años, encargada de un bingo de Tortosa en el que apenas llevaba tres días realizando una sustitución. Dos de los tres asaltantes ya han sido detenidos, pero sigue sorprendiendo la reacción desproporcionada con la que los delincuentes, uno menor, accedió al local para no llevarse más que el móvil de un cliente que resultó también herido de bala.

El mismo día, en La Mina de Sant Adrià de Besòs fue tiroteado en plena calle Francisco Flores Castaneda, al que se vincula, tiempo atrás, con otro tiroteo en Montcada i Reixac. Se trataría según varias fuentes de un ajuste tardío de cuentas vinculadas con dos familias dedicadas a la droga.

Los otros cuatro asesinatos, por violencia machista, por codicia y por un presunto brote psicótico de un hombre que mató de un tiro a una mujer que no conocía completaban la crónica negra hasta la madrugada del domingo que fue asesinado de un navajazo un joven de 20 años en uno de los escenarios de las fiestas de la Mercè.

Jordi Mir, profesor de Humanidades de la Universitat Pompeu Fabra y de Ciencias Políticas y Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona, también destaca en la relación de crímenes el peso de la “coincidencia” y la vuelta a la normalidad en la que se recupera la actividad criminal, la vida de comunidad con sus aglomeraciones y otras convivencias que degeneran en conflictos. Y la afectación de la pandemia de la que tanto Mir como Soria advierten que ha agravado mucho las convivencias familiares y amplificado los problemas de algunos para relacionarse.