La conversación forma parte de la comunicación pero actualmente es muy difícil poder entablar una conversación, serena y sosegada; hablar y también callar, es fundamental, para poder escuchar a la otra persona que comparte aquel instante contigo. Frecuentemente uno quiere sobrepasar al otro hablante, para poder derrotarlo en el intercambio de palabras.
Ante esta situación, porqué en muchas ocasiones una persona le quiera llevar la contraria a la otra. Para esto Nietzsche tiene una explicación:
¿Por qué una persona le lleva la contraria a otra?
Para esta pregunta, Nietzsche dice: “La mayoría de las veces llevamos la contraria a una opinión, no por su contenido, si no porqué el tono en el que se expone esta opinión, no nos es simpático, ni agradable”. Puede ser un tono despectivo, excesivamente aseverativo, o manifestando de alguna manera, que yo tengo la razón y punto, estoy por encima de ti y se más que tu.
Cabe destacar que la conversación no es solamente un intercambio de opiniones sino que es una esencia que nos ata a otro. Un vínculo emocional. Así también, es una forma en la que podemos romper la soledad.
“Un gran conversador entiende que en la conversación hay una nutrición intelectual de ambos polos, pero sobre todo, apetito de aprender” Tiene que haber un interés en los que piensan y dicen las otras personas.
Las claves de una buena conversación
Cecil B. Hartley, y en 1875 manifestó en The Gentlemen’s Book of Etiquete diez claves para el arte de conversar que siguen vigentes.
- Es absurdo pretender que todos estén de acuerdo con nosotros. Aunque creamos que el otro está equivocado puedes cambiar sutilmente de tema si la amabilidad queda en disputa.
- La regla dorada es saber escuchar. No se debe adelantar a lo que el otro va a decir, ni adivinar sus palabras. Escucha siempre hasta al final antes de responder.
- No mires el móvil. No hagas sentir al otro que te aburre. No te distraigas cuando otra persona se toma el tiempo de hablarte.
- La modestia previene antipatías. No es necesario que demuestres ser la persona más inteligente de la sala.
- No lo digas, demuéstralo. En lugar de hablar de tus virtudes, permite que los demás las descubran al observar cómo actúas.
- Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
- No critiques ni compares.
- No corrijas a los demás. Salvo que exista un trato que implique la corrección, como el de un maestro con su alumno.
- No des consejos a quien no los pida. La gran mayoría de las veces, el otro solo quiere que le escuchen. Espera a que te pidan tu opinión antes de emitirla.
- El elogio excesivo crea desconfianza.

