Las Verbenas de Sant Joan tienen sus peligros. Sales de casa en busca de frescor, este año el calor abrumaba, la cena con la familia o los amigos, los petardos. Una cervecita, dos, una copa de vino o dos, más el cava que ayuda a hacer bajar la coca… «Para qué me voy a ir a casa si solo son las 12 de la noche y estoy aquí tan a gusto». Pasamos a los gyntonics. Pero, tenemos un problema, uno se ha pasado con el alcohol. Mañana vivirás una resaca de no veas.
Efectivamente, te despiertas y a pesar de haber bebido medio litro de agua, de tomarte un ibuprofeno y de darte un baño antes de meterte en la cama, tienes la cabeza y el cuerpo fatal. Lo hecho, hecho está, y de aquí a la verbena del 2026 ni nos acordaremos.
Los expertos nos dan estos consejos:
1. Nada de remolonear en la cama: hasta la una de la tarde. Lo ideal, es «mantener los horarios regulares», pues cambiarlos de pronto desestabiliza al cuerpo y al metabolismo. Comer algo para rebajar los efectos de la bebida sí que sirve cuando se hace o previamente o paralelamente a la ingesta masiva de alcohol.
2. Desayuna abundantemente el día después: Las personas que toman café por las mañanas consideran que, también después de una borrachera, esta bebida les va a ayudar a estar más despiertos y encontrarse mejor, y no es así el café es un estimulante gástrico y hace cualquier cosa menos asentar el estómago. Además, el café es diurético, y lo último que quieres estando de resaca es deshidratarte.
Lo mejor es que cambies el café por el té y lo complemente a base de yogur griego, frutas o tostadas con huevos revueltos.
3. Sudar el alcohol. Si tienes tiempo y ganas, lo suyo es que sudes el alcohol ingerido con deporte, andar, hacer ejercicio.
4. Si puedes y te lo permiten los horarios échate la siesta. Cualquier alteración del sueño puede causar que nuestro cociente intelectual caiga de cinco a ocho puntos al día siguiente. Una siesta de 30 a 90 minutos puede mejorar las capacidades de aprendizaje y memoria del cerebro, lo que puede afectar el estado de ánimo.
5. Por la noche una buena cena de verduras. Opta por espinacas, brócoli y acelgas, pues estimulan la producción de glutatión y enzimas en el hígado, lo que nos ayuda a liberar toxinas.
6. Acostarse pronto al día siguiente. Necesitamos de siete a nueve horas de sueño de buena calidad por la noche. Después de un par de días sociables, planificar una jornada nocturna en silencio, ayudan.