El pasado sábado 15 de agosto, un ciclista que circulaba cerca del río Llobregat, en una zona próxima a una gasolinera de la Granvia, detectó dos cachorros de perro que parecían abandonados. Los dos animalitos estaban sufriendo, ya que estaban expuestos a las altas temperaturas que hemos tenido estos días y no tenían agua.
El ciclista no dudó, y llamó al 112 pidiendo ayuda. Desde la Central de Servicio de la Guardia Urbana se activó una dotación. El ciclista esperó a los agentes y les indicó exactamente donde se encontraban los animales.
Una vez localizados, los dos cachorros juntos, sin separarse el uno del otro, los agentes decidieron trasladarlos a dependencias policiales para protegerles del sol, y de las altas temperaturas y darles agua, ya que estaban sedientos.
Mientras tanto, desde la Central se contactó con una protectora para que pudiera hacerse cargo. Durante toda la actuación, los dos cachorros estuvieron protegidos, hidratados y acompañados.
Dejar a un animal en estas condiciones, expuesto a temperaturas tan altas y sin agua, puede poner en riesgo su vida en poco tiempo, y dice muy poco del sentido común de la persona que los ha dejado abandonados.



