28/06/2022

Venderse un riñón para poder comer: El hambre aumenta el tráfico de órganos en Afganistán

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AFGANISTAN 1 PORT

324-FRANCE PRESS

«Lo tuve que hacer por mis hijos, no tenía cabe otra opción». Sin trabajo y cargado de deudas, Nooruddin, de 32 años, es uno de los muchos afganos que se han visto obligados a venderse un riñón para poder sobrevivir.

Ha explicado a la agencia France Presse que dejó la fábrica donde trabajaba cuando le recortaron el sueldo, esperanzado que encontraría un trabajo mejor. Pero, igual que otros muchos de los centenares de miles de parados que hay en el país, no ha encontrado ninguno.

Desesperado, decidió venderse un riñón. Ahora, pero, se arrepiente porque, desde la operación, tiene dolor y no puede cargar objetos pesados. La economía familiar depende de su hijo de 12 años, que limpia zapatos por un sueldo de 70 céntimos diarios.

«El pueblo de los que tienen un riñón»

Para muchos afganos, venderse un riñón es la única manera de conseguir dinero por comida. En los últimos meses, han sido muchos los que se han vendido uno para afrontar las deudas.

Ya hace años que el tráfico de riñones está creciendo en Afganistán, pero desde el retorno de los talibanes al poder todavía se ha extendido más. El precio de un riñón, según las cifras publicadas por el diario The Guardian, ha pasado de situarse entre los 2.000 y los 3.000 euros a bajar hasta los 1.000 euros. Aun así, el número de voluntarios no para de crecer.

En algunas zonas, como la región de Herat, la práctica se ha extendido tanto que el municipio de Sayshanba Bazaar ha sido rebautizado como «el pueblo de los que tienen un riñón».

A muchos afganos en una situación desesperada a menudo los ponen en contacto con agentes de pacientes acomodados, que viajan a Herat desde otros lugares del país o, incluso, desde países como India o Pakistán. El receptor paga al donante y también se hace cargo de los gastos hospitalarios.

France Presse cita el caso de cinco hermanos de una misma familia que se vendieron un riñón cada uno, convencidos que los permitiría salir de la pobreza. «Continuamos endeudados e igual de pobres que antes», explica un de ellos, Ghulam Nebi.

FUENTE: 324-FRANCE PRESS