Este sábado ha entrado en funcionamiento el nuevo carril bus de entrada a Barcelona por la B-23 , que permitirá saltarse las largas colas que hay en hora punta en este acceso a la ciudad.
Es un tramo de siete kilómetros que va de la conexión con la A-2 en Sant Feliu de Llobregat hasta la entrada en Barcelona, en la intersección de la avenida Diagonal con la avenida Albert Bastardas, pasando por Sant Joan Despí y Sant Just Desvern.
El objetivo es favorecer la circulación de los autobuses interurbanos, con la previsión de reducir hasta quince minutos el tiempo de trayecto de los autobuses con origen en el Baix Llobregat, Bages, Vallès y Anoia.
«Veremos autobuses pasando cuando hay vehículos parados y esto debe ser un incentivo muy importante para que la gente coja el bus «, ha manifestado el director general de Infraestructuras de Movilidad, David Prat, al canal 324.
Por la B-23 pasan cada día cerca de 100.000 vehículos y 600 buses . Se calcula que transportan a unos cuatro millones de pasajeros anuales.
Los trabajos para construir esta infraestructura empezaron en marzo de 2023. Se han realizado con financiación europea, con los fondos Next Generation, y se han invertido 20,8 millones de euros.
El proyecto quiere ser entendido como la prolongación de la Diagonal hasta el Llobregat, según el Àrea Metropolitana de Barcelona. Era una demanda histórica de la comarca del Baix Llobregat.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha destacado que es «una mejora de la red viaria» y un «ejemplo de colaboración» entre el Estado y la Generalitat.
La vía pertenece al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y el traspaso formal a la Generalitat está previsto en otoño. El nuevo carril tiene 3,5 metros de ancho y se ha realizado aprovechando parte de la media de la vía. Está separado del resto de carriles de entrada a Barcelona por señalización horizontal.
