Los delitos bajan un 13,5 %, el Plan Nautilus ya ha cerrado más de 35 narcopisos y desde este martes las tiendas de toda la ciudad deben cerrar a las 22 h. El alcalde de L’Hospitalet defiende que los resultados empiezan a llegar, admite que la limpieza aún tiene margen de mejora y lanza «L’H és molt més. I tu també», una campaña de civismo que pide a todo el mundo que haga su parte. Mirando al futuro: el nuevo Clínic, el Pla del Samontà y el BioClúster. Y en 2027: «Quiero seguir siendo el alcalde».
La seguridad sigue siendo una de las grandes preocupaciones de los vecinos. ¿Es hoy L’Hospitalet una ciudad más segura?
Los datos dicen que hemos cambiado la tendencia. Pero si dijera que el trabajo está hecho, no sería verdad. Y nunca relativizaré un episodio violento porque la estadística sea buena. Entre enero y agosto, los delitos han bajado un 13,5 % respecto al año pasado. Son 2.122 delitos menos. En julio, un 25 % menos. En agosto, un 20 %. Esto no pasa porque sí. Hay más policía en la calle, más operativos conjuntos de Guardia Urbana, Mossos y Policía Nacional, y dispositivos como Bastió y Kanpai que van allí donde sabemos que está el problema.
Ahora el reto es otro: que la gente lo note. Las cifras cambian más deprisa que las sensaciones. Y a eso también nos dedicamos. Porque para mí la seguridad es esto: que tu madre pueda bajar a comprar sin miedo. Que vuelvas a casa de noche sin mirar atrás. Que el comerciante baje la persiana tranquilo. Esa es la estadística que miro.
Ha insistido mucho en la multirreincidencia. ¿Es ahí donde más se nota el cambio?
Es donde más se nota. Le doy un dato: teníamos identificados 50 multirreincidentes habituales. 30 ya están en prisión. Hace dos años, esto no pasaba.
Hablamos de personas que acumulan antecedentes y que pueden cometer muchos delitos en muy poco tiempo. Sacar a una de la calle es evitar muchos robos.
No pido saltarnos ninguna garantía. Pido que las garantías también funcionen para las víctimas. Juicios rápidos, recursos suficientes en la justicia y una respuesta clara cuando alguien reincide una y otra vez.
Y con armas, drogas y violencia, contundencia total. Un cuchillo en la calle no es un dato en un Excel. Es un vecino que esa noche no duerme.
Otro foco son los narcopisos y los locales conflictivos. ¿Usted cree que funciona el Plan Nautilus?
Funciona. Y vamos a por todas. Antes se esperaba a que el problema estallara. Ahora no. Guardia Urbana, Mossos y servicios municipales comparten información y entramos por todos los frentes. Si hay droga, policía. Si hay insalubridad, Salud. Si la actividad incumple, inspección y sanción. Y si la ley nos permite cerrar, cerramos. Ya llevamos más de 35 narcopisos desmantelados y más de 15 locales clausurados. Porque un narcopiso no es solo droga. Es ruido, peleas, amenazas y una comunidad entera que vive con miedo dentro de su propia casa. Cada narcopiso que cerramos es una escalera que vuelve a dormir.
Desde este martes, las tiendas de alimentación deben cerrar a las 22 h en toda la ciudad. ¿Por qué se ha tomado esta medida?
Le hago una pregunta: ¿qué hace falta, a las tres de la madrugada, para que una calle esté tranquila? No hace falta una gran obra ni un gran anuncio. A veces basta con que la tienda de la esquina que vende alcohol cierre a su hora.
Las tiendas de alimentación y bebidas de hasta 300 m² cerrarán de 22 a 7 h en verano y de 22 a 6 h el resto del año. En toda la ciudad. Hasta ahora solo pasaba en algunas zonas y el problema se trasladaba a la calle de al lado. Eso se ha acabado. De día, todo sigue igual. Esto va de convivir mejor y de dormir mejor. Somos una ciudad que trabaja, que sale y que celebra. Y también una ciudad que necesita descansar.
Todo esto necesita policía. ¿Tiene L’Hospitalet suficientes agentes?
Necesitamos más, y los estamos incorporando. Este 2026 han entrado 19 agentes nuevos. Desde junio de 2024, 52 agentes menores de 35 años se han sumado a la Guardia Urbana. Es una plantilla que se renueva. Pero no es solo cuántos somos, sino cómo trabajamos. Nunca había habido una coordinación tan estrecha entre Mossos, Policía Nacional y Guardia Urbana. Y se nota.
Modernizar también quiere decir mejores vehículos, videovigilancia, cámaras corporales y una nueva comisaría pensada para trabajar codo con codo con la Policía Nacional. Y actuamos sobre fenómenos nuevos. Este año hemos retirado más de 600 patinetes manipulados o sin seguro, muchos utilizados para delinquir. El mensaje es sencillo: en la calle hay normas. Y quien no las cumple, tiene consecuencias.

En las redes circulan vídeos que pueden generar mucha alarma entre los vecinos . ¿Le preocupa el uso político de la inseguridad?
Mucho. Quien delinque tiene que responder ante la ley. Sea quien sea. Pero no aceptaremos que se criminalicen colectivos enteros ni que el miedo se convierta en una herramienta electoral. Ese es el manual de la extrema derecha. Saben que L’Hospitalet es una ciudad trabajadora, progresista y orgullosamente diversa, y quieren llenarla de alarma para sacar votos. Se equivocan de ciudad. Fracasarán.
Nosotros no escondemos los problemas. Les ponemos nombre, ponemos policía, cerramos narcopisos, perseguimos la multirreincidencia y damos los datos. Y ante un vídeo que corre por WhatsApp, pido algo muy básico: miremos la fecha, miremos de dónde sale y si de verdad ha pasado aquí. Antes de compartir, comprobemos. Contra un bulo, lo mejor no es un eslogan. Es un hecho.
La otra gran preocupación es la limpieza. Con 43,5 millones al año, ¿funciona la nueva contrata?
Está mejorando. Pero no estoy del todo satisfecho. La mayoría de los vecinos están haciendo un esfuerzo cívico y tenemos grandes profesionales que cada día cuidan de L’Hospitalet. El servicio que se presta tiene que estar a la altura de una gran ciudad.
Hemos pasado de 28,6 a 43,5 millones al año: 14,9 millones más. Más de 300 profesionales, 154 vehículos nuevos, 4.250 contenedores renovados y más de 200 incidencias resueltas cada día además del trabajo ordinario. Hemos pasado de 3 a 7 equipos de hidrolimpieza y hemos doblado los de recogida de muebles abandonados.
Pero un contrato no funciona porque cueste 43,5 millones. Funciona cuando abres la puerta de casa y la calle está limpia. Por eso el servicio que presta la empresa lo miramos con lupa. Tenemos 18 inspectores en la calle controlando el servicio cada día. Y si los vecinos y vecinas no tenemos un buen servicio, sancionaremos cuando haga falta. Tenemos más herramientas que nunca. Ahora toca exigir que se noten cada mañana.
Pero una ciudad cuidada es más que limpieza. ¿Qué más se está haciendo?
Una calle cuidada no es solo una calle barrida. Es una acera arreglada, una farola que se enciende, una plaza donde te apetece sentarte y un árbol que te da sombra. Destinamos 18 millones más cada año, directamente a la calle. Doblamos el mantenimiento del espacio público. Cuadruplicamos el del alumbrado y multiplicamos por cinco los equipos, con tres turnos para llegar antes. Y casi triplicamos el mantenimiento de la señalización, 24 horas, 365 días.
Y apostamos por el verde como nunca. Casi 6.000 árboles nuevos en dos años, 3.418 en una sola campaña, la cifra más alta de la historia de la ciudad. Más de 66.500 plantas en más de 200 espacios. Hoy el arbolado cubre el 12 % de la ciudad. Queremos llegar al 20 % en 2030. Y que todo el mundo tenga un espacio verde a cinco minutos de casa. Porque la densidad de L’Hospitalet no es una excusa para tener menos verde. Es la razón para poner más.
Y ahora lanzan «L’H és molt més. I tu també». ¿Por qué una campaña de civismo justo ahora?
Porque el Ayuntamiento tenía que hacer primero su parte. No podíamos pedir nada sin poner antes los recursos para limpiar, iluminar, plantar y reforzar la seguridad. Y los hemos puesto. Pero una ciudad no se cuida sola.
Limpiamos un punto por la mañana y cinco minutos después hay una bolsa en el suelo. Retiramos un sofá y al día siguiente hay otro. Plantamos un árbol y alguien lo rompe. Y eso no es justo para la inmensa mayoría, que lo hace bien. Esta campaña es para ellos. Queremos que sean los protagonistas.
Explicaremos los servicios que ya existen y que mucha gente no conoce: la recogida gratuita de muebles en el 900 28 29 30, los puntos limpios móviles o la app A Punt para avisar de una incidencia. Lo pondremos fácil para hacer las cosas bien.
Y seremos exigentes con quien conoce las normas y decide saltárselas. Ser incívico sale caro. La calle, la plaza, el parque, el banco de delante de casa. Todo eso también es nuestra casa. L’Hospitalet es mucho más cuando la cuidamos entre todos.

La vivienda es el gran quebradero de cabeza de muchas familias. ¿Qué puede hacer un ayuntamiento?
Mucho. Pero no todo. Y hay que decirlo claro. L’Hospitalet no puede crecer más. Y allí donde crezca, tiene que ser con lógica: vivienda que la gente de aquí pueda pagar. Por eso hemos aprobado el Plan Local de Vivienda 2026-2031: 28 millones, comprando pisos, movilizando pisos vacíos y construyendo en suelo municipal. Estamos revisando Cosme Toda. La segunda fase está parada y nos preguntamos si hace falta tanta vivienda o más protección oficial.
En el Samontà queremos esponjar y realojar en condiciones a los vecinos y vecinas que tienen derecho a ello. Y perseguimos la infravivienda, la sobreocupación y los pisos turísticos ilegales. Pero un problema metropolitano no lo resuelve un ayuntamiento solo. Hace falta mirada metropolitana y de país. Y pediremos que los municipios podamos limitar el crecimiento residencial.
¿Y en las escuelas? Hay muchas quejas por el calor y por el retraso en las inversiones.
Tienen razón. El retraso de años en inversiones se nota, sobre todo en los edificios. Por eso estamos cerrando el acuerdo de singularidad con el Departament d’Educació: más recursos para las escuelas de L’Hospitalet, más plazas y actuaciones en los centros. La climatización ya está sobre la mesa.
Y mientras tanto no nos hemos quedado esperando: ya hay toldos en 17 escuelas públicas y en 18 áreas de juego infantil. Los resultados no serán inmediatos. Pero la línea es clara: menos discutir de quién es la competencia y más hacer.
Hablamos mucho de grandes proyectos. ¿Qué notará la gente antes de que acabe el mandato?
Muchas cosas. No podemos pedir a un vecino que espere a 2030 para que mejore su barrio. Lo hacemos ahora: escuelas infantiles como la nueva que ya se está construyendo en Sant Josep, el nuevo Casal de la Gent Gran de Sant Josep, plazas, juegos infantiles, sombra en los patios y en los parques, aceras, asfalto, alumbrado, limpiezas intensivas y más verde.
La nueva plaza de les Palmeres lo explica sola: verde, sombra, agua y un espacio pensado para vivirlo. Me gustan los grandes proyectos, es evidente. Pero un alcalde no puede vivir solo de planos. La ciudad también cambia cuando te arreglamos la acera de delante de casa o ponemos un árbol donde antes solo había sol.
¿Y cuáles son los proyectos que marcarán el futuro de la ciudad?
Hay tres que la cambiarán de arriba abajo: el nuevo Clínic, el Samontà y el BioClúster.
Con el nuevo Clínic en Pubilla Cases, por primera vez todo L’Hospitalet tendrá su hospital de referencia sin salir de la ciudad. El Samontà, en el Clínic. El resto, en Bellvitge. Es una reivindicación de décadas. Y ahora empieza a ser real.
Y el Clínic tiene que ir ligado al Samontà, donde vive la mitad de la ciudad. Ya pasamos del anuncio al proyecto: la cornisa verde de la Torrassa, con la ampliación del parque y los jardines de la SAS; la remodelación completa de la avenida de Catalunya; el entorno del metro de Pubilla Cases. Y un convenio con el SOC para que todo esto también signifique formación y empleo.
La oposición votó en contra de los primeros 21 millones para empezar. Hablaron de electoralismo. Electoralismo es bloquear para que nada pase y después decir que no cumplimos. Nosotros seguiremos. El Samontà no puede esperar.
En el sur, el BioClúster, con Bellvitge, el ICO, el IDIBELL y la Universitat de Barcelona, puede convertir L’Hospitalet en uno de los grandes polos de salud del sur de Europa. Hablamos de puestos de trabajo para nuestros vecinos. Y con el soterramiento de la Granvia, previsto para 2027, una frontera de hormigón pasará a ser ciudad.
Pero el reto no es el plano. Es que todo esto llegue a los barrios. Que un joven de la Florida pueda trabajar en el BioClúster. Que una abuela de Collblanc tenga su hospital a diez minutos. Eso es lo que nos jugamos.
En mayo de 2027 hay elecciones. ¿Quiere volver a ser el candidato?
Quiero ser candidato. Pero sobre todo quiero seguir siendo el alcalde para acabar lo que hemos empezado. La decisión, evidentemente, es del partido.
Llegué a mitad de mandato. 2027 será la primera vez que los vecinos y vecinas podrán juzgar directamente mi trabajo. Y me gusta que sea así. Vendré a rendir cuentas: qué dijimos, qué hemos hecho, qué está en marcha y qué falta. Pero hoy no toca hacer campaña. Toca gobernar. Quedan meses y cada mes cuenta