04/08/2020

Los comerciantes de Collblanc y la Torrassa, golpeados por la pandemia

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Progres exportat
Imagen de archivo

En Collblanc y la Torrassa el covid-19, ha golpeado, la salud si, pero de una manera más contundente la economía. Collblanc ha sido un barrio comercialmente fuerte, a pesar de la evolución sufrida los últimos años.

Algunas tiendas del barrio de Collblanc han optado por adelantar las vacaciones con la esperanza de que a su regreso haya caído la fuerza del rebrote del covid-19.

“Ha sido criminal. Llevábamos más de dos meses cerrados por la obligación del estado de alarma. Cuando nos dejaron abrir las paradas parecía que se animaba y empezábamos a ver la luz. El mismo día que la Generalitat dijo que Collblanc, Torrassa y La Florida eran unos de los lugares donde había rebrotes de coronavirus los clientes dejaron de venir”, advertía Javier tras el mostrador de la parada Lencería Amalia del mercado de Collblanc en L’Hospitalet de Llobregat., en declaraciones al rotativo EL PAÍS. “Mis padres abrieron esta tienda hace 40 años y nunca habían vivido algo igual”, lamenta.

“Mira, está cerrado el frankfurt”, advierte una cliente a la dependienta de otra tienda de ropa. “Es de los mismos dueños que la cafetería, que sí está abierta, y tienen a muchos de los camareros en ERTE. El que sí está cerrado es el bar de abajo. Lo están limpiando porque un dependiente ha dado positivo. El resto está en cuarentena”, advierte la propietaria de la parada de moda. En el bar señalado nadie da explicaciones mientras acaban de limpiar concienzudamente toda la instalación, apunta el diario EL PAIS, en el reportaje que realizó en el barrio la semana pasada.

En la calle 11 de Setembre, muy cerca del mercado, otro cartel advierte que el virus ha obligado a cerrar un bar. “Abrieron y tenían la misma terraza que siempre. Era de esperar. Me voy para casa porque me ha entrado mucho miedo y tengo más de 70 años”, advierte una vecina que asegura haber pasado media cuarentena mirando por la ventana, en declaraciones al reportero de EL PAÍS.

Conchi Bribiesca hace ya “muchos años” que abrió la parada Confecciones Conchi: “Lo estamos pasando mal. Hemos señalizado todo el mercado con pasillos de entrada y otros de salida y con dispensadores de alcohol. Nadie nos ayuda y las administraciones solo hacen que meter miedo a los clientes”.

Ayer lunes 27 de julio, a primera hora de la tarde, hacía calor y había poca gente paseando en la plaza Espanyola y la calle Progrés. El caminar pausado de los que andaban, hacía pensar que algunos venían de trabajar. Collblanc y la Torrassa son barrios de subidas y bajadas, hay que tener piernas fuertes. Los había con o sin mascarilla.

Quizás el covid es lo que menos les preocupa, pagar el alquiler, los consumos habituales de una familia, la distancia física con el lugar de nacimiento más allá del Atlántico, llenar la nevera, precariedad laboral, sueldos que solo permiten sobrevivir, los hijos…