12/09/2026

Como podemos detectar las ideas suicidas en los adolescentes

Roger Ballescà, coordinador de Salud Mental Infantil y Juvenil de la Fundación Hospitalarias Martorell

Cristian, el mago que sirve helados - 1

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12/09/2026

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, 10 de septiembre Roger Ballescà, coordinador de Salud Mental Infantil y Juvenil de la Fundación Hospitalarias Martorell, nos da las claves para detectar las señales de alerta en niños y jóvenes, abordar la conversación sin tabúes y saber cuándo pedir ayuda profesional.

¿Cuáles son las señales de alerta o cambios de comportamiento que deben hacernos estar atentos a casa?

Más que buscar una lista cerrada, es necesario estar atentos a los cambios respecto a su manera habitual de ser, especialmente cuando son intensos, persistentes, repentinos o interfieren en su día a día. Los podríamos agrupar en:

Malestar emocional: Alteraciones del sueño o de la alimentación, apatía, tristeza, irritabilidad, ansiedad, baja autoestima o desesperanza.

Cambios de comportamiento: Aislamiento social, consumo de sustancias, autolesiones, bajada del rendimiento escolar, conductas de riesgo o descuido de la higiene personal. También quejas físicas frecuentes (dolor de cabeza o barriga) sin causa aparente.

Mensajes directos o indirectos: Desde verbalizaciones claras («estaría mejor muerte») hasta comentarios indirectos («tranquilos, ya no les molestaré» o «no quiero seguir así»), tanto en conversaciones como en chats o redes sociales.

¿Cómo diferenciamos una «etapa adolescente» de un sufrimiento más profundo?

En la adolescencia es normal que existan cambios de humor, necesidad de privacidad o irritabilidad. La mayoría de estos cambios son pasajeros. Sin embargo, debería preocuparnos especialmente cuando el malestar es intenso, se mantiene en el tiempo o afecta a diversos ámbitos (familia, amigos, estudios, extraescolares).

También es una señal clara de alerta si aparecen expresiones relacionadas con la muerte, la sensación de ser una carga o si detectamos que busca información sobre el suicidio.

A menudo se cree que ciertas frases son para «llamar la atención»…

Frases como «no puedo más», «preferiría no despertarme» o «soy una carga» nunca deben despacharse así. De hecho, deberíamos cambiar la mirada: si una persona intenta llamar nuestra atención porque está sufriendo, lo que necesita es precisamente que le prestemos atención. El sufrimiento puede expresarse de forma indirecta, especialmente si no se tienen las palabras para explicar qué ocurre.

¿Cómo iniciamos la conversación y cuál es el mejor momento?

No hace falta encontrar «el momento perfecto», sino un entorno tranquilo, sin prisas y donde estemos disponibles para escuchar. Conviene evitar abordar el tema en medio de una discusión o de un momento de mucha tensión.

Podemos empezar desde nuestra observación, sin juzgar: «Hace días que te veo más triste. Me preocupa cómo estás, ¿quieres contármelo?». Si sospechamos que puede haber ideación suicida, podemos preguntarlo directamente y sin miedo. Preguntar no le introduce la idea a nadie; por el contrario, permite que la persona se exprese y no lo viva en soledad.

¿Hablar del suicidio puede «dar ideas»?

Es uno de los principales mitos. Hablar del suicidio no le provoca. Lo que sí ocurre cuando no hablamos de ello es que la persona sienta que debe seguir escondiendo su sufrimiento. No debemos tener miedo a preguntar lo que nos preocupa; debemos tener miedo a dejar sola a una persona que sufre.

¿Qué actitudes o frases debemos evitar?

Evite minimizar o culpabilizar con frases como «esto son cosas de la edad», «no tienes motivos para estar así» o «hay gente peor». Tampoco ayuda reaccionar con alarma o enfadándonos.

Y muy importante: si nos explica que ha pensado en el suicidio, no debemos prometer guardarlo en secreto. Podemos decirle: «Te agradezco que me lo hayas contado. No te dejaré solo con esto y buscaremos ayuda juntos».

¿Y si el joven no quiere hablar?

No lo convirtamos en un interrogatorio. Dejemos la puerta abierta: «No hace falta que me lo cuentes ahora, pero cuando quieras hablar, estaré». A veces es más fácil comunicarse realizando una actividad compartida o yendo en coche. Si usted no quiere hablar con nosotros, facilitamos que lo haga con otra persona de confianza. El silencio no significa ausencia de sufrimiento.

En quin moment cal buscar ajuda professional?

Ante pensamientos de suicidio, una tentativa previa o autolesiones, es necesario pedir ayuda inmediatamente. En situaciones menos evidentes, puede ayudarnos hacernos estas preguntas:

  • Frecuencia: ¿Le ocurre muy a menudo?
  • Generalización: ¿Le ocurre en diferentes lugares (casa, escuela, extraescolares)?
  • Tiempo: ¿Se mantiene desde hace tiempo?
  • Intensidad: ¿Condiciona su día a día (estudios, relaciones, sueño, alimentación)?

Si respondemos afirmativamente a uno o más puntos, es necesario consultar con un profesional. El CAP es una buena puerta de entrada y, si ya son usuarios de un CSMIJ, es necesario contactar con su referente. En Cataluña también disponemos del 061 Salut Respon (24h), con equipo especializado en salud mental. No hace falta tener claro qué recurso corresponde: llamando nos orientarán.

¿Cómo actuar frente a una emergencia o riesgo inminente?

La prioridad es la seguridad: no dejar sola a la persona, limitar el acceso a cualquier elemento peligroso y pedir ayuda inmediata. Podemos llamar al 061, al 024 (línea estatal de atención a la conducta suicida) o, en caso de emergencia vital inminente, llamar directamente al 112 o acudir a las urgencias hospitalarias.

Un mensaje final para las familias…

Las familias no deben saber hacerlo solas. Sentir miedo, culpa o impotencia es habitual, pero la prevención no es tener todas las respuestas, sino darnos cuenta de que algo no va bien, atrevernos a preguntar, escuchar y pedir ayuda. Pedir ayuda no es un fracaso, es cuidar.