Frankfurt Braulio ha sido mucho más que un bar o un restaurante. Durante años se ha transformado en un punto de encuentro para muchas generaciones de Santa Eulàlia, un lugar donde se han compartido almuerzos, cenas, celebraciones, partidos del Barça y momentos cotidianos que hoy forman parte de la memoria del barrio. El Frankfurt Braulio ha estado gestionado desde el año 2008 por Isa, junto con su marido Jordi, y durante muchos años también por una de las hijas. Pero en realidad, el Braulio siempre ha pertenecido un poco a toda la familia.
Para mucha gente, venir al Braulio era casi una tradición. Un lugar familiar, próximo y de confianza, donde siempre había alguien conocido, una conversación pendiente o una risa compartida.
«Después de 18 años al frente del local, llega el momento de cerrar una etapa muy importante para nuestra familia», nos manifiestan al el TOT L’HOSPITALET. Hemos vivido años intensos, llenos de momentos preciosos y también de algunos muy difíciles, como la pandemia, que afectó duramente a toda la restauración y al pequeño comercio.
Fueron momentos de mucha incertidumbre, pero gracias al apoyo de los clientes, vecinos y amigos conseguimos continuar adelante, manifiestan desde el Frankfurt Braulio. Y es precisamente esto lo que nos llevamos: la sensación de haber estado muy queridos por el barrio durante todos estos años.
Este cierre no se vive solo desde la parte profesional, sino sobre todo desde la emoción, el agradecimiento y los recuerdos acumulados después de casi dos décadas detrás de la barra.
De Santa Eulàlia de toda la vida
Una familia del barrio, de toda la vida. Una familia formada por cinco hermanos, todos muy vinculados siempre a Santa Eulàlia y a L’Hospitalet.
“La Isa”, nació en Badajoz y toda su familia llegó a L’Hospitalet cuando ella tenía unos tres años. Crecieron cerca de la Iglesia de Santa Eulàlia, rodeados de vecinos, comercios y amistades que con los años han acabado formando parte de su propia historia familiar. Estudiaron en escuelas como el Casal dels Àngels y Pompeu Fabra y desde pequeños han estado muy vinculados a la vida social y comercial del barrio.
Braulio era el padre de “La Isa”, y una persona muy querida y conocida en L’Hospitalet. Durante su vida tuvo varios establecimientos vinculados a la restauración y estuvo muy vinculado a la vida social del barrio.
Muchos recordarán especialmente el antiguo bar del campo de fútbol de L’Hospitalet, conocido como “El Pelotas”. También estuvo durante una etapa en el nuevo campo y posteriormente en el campo de rugby situado al lado. Más adelante, Ramón, el hijo mayor de Braulio, abrió tres establecimientos con el nombre del abuelo: en la calle Corominas, en la calle Castelao y finalmente en la Avenida Carrilet.
Muchas experiencias acumuladas durante todos estos años
Durante todos estos años en el establecimiento se han vivido muchas experiencias que van mucho más allá de la restauración. Hemos visto crecer generaciones enteras. Niños que venían en cochecito con sus padres y que hoy vuelven con sus parejas, sus hijos y sus propios planes de futuro.
También hemos conocido personas que han acabado convirtiéndose en familia. Clientes que hoy son amigos íntimos, como Tomás, del mítico Matagana, o Carlos, del Condis, que desgraciadamente murió hace algunos años y a quienes no podemos dejar de recordar con muchísimo afecto.
Habrá continuidad del local
El local continuará abierto con una nueva propiedad, que actualmente está haciendo algunas pequeñas mejoras antes de empezar esta nueva etapa. «Nos hace muy felices saber que el local continuará teniendo vida y queremos aprovechar para invitar a todos los vecinos a conocerlos y darles la bienvenida«, aseguran los actuales propietarios.
